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Mostrando entradas de noviembre, 2024

EL MEJOR DERECHO PARA TITULARSE EMPERADOR ROMANO

  Mi nieto Pequeño Sebastián, un científico interesado en todo, hasta en la historia, me hizo llegar un artículo, de los miles que circulan por las redes, que versa sobre las posibilidades de que algún ser viviente pudiese reclamar para sí el título de emperador de Roma. Destacaba cuatro candidatos: un descendiente de Napoleón, bueno colateral porque, a pesar de sus esfuerzos, el corso sólo tuvo un hijo que falleció joven, en la corte de Viena, sin haberse reproducido, un Habsburgo, por supuesto, no hay familia cuyo apellido suene más imperial, el archiduque Carlos, que tampoco está en la línea directa de sucesión del emperador de Austria por antonomasia ya que el hijo murió, no me atrevo a afirmar que se suicidó, en Mayerling, un Romanov que, como se puede suponer tampoco desciende directamente del último zar de Rusia ya que es de todos conocido el triste final de los hijos de Nicolás II, debería decir del hijo y de las hijas, un señor que esgrime los derechos del Sultán del imper...

NO FUE NECESARIO PEDIRLO

  Sí. A diferencia de otros que se resistieron a actuar de oficio y que parece esperaban para actuar el impulso de las víctimas, la abogacía se puso en marcha sin que nadie, en este auténtico caos, se lo exigiese. Es que la catástrofe para los que han salvado la vida es colosal y se proyectará en el tiempo. Hay muchos que han perdido un familiar, un padre, una madre, un hijo, una hija, una pareja. El dolor, no por compartido, es menos intenso. Personas que estaban realizando sus actividades rutinarias, las de una mañana de martes, desplazándose, en sus puestos de trabajo, en casa, preparando la comida, con la convicción que allí estaban a salvo ¿dónde mejor? Pensando que el hombre del tiempo siempre se equivoca y que la amenaza no sería para tanto. Total, la pertinaz sequía nos hacía mirar el fenómeno de la lluvia como una reliquia. El que cayera agua del cielo era un fenómeno inusual y el drama iba por otro lado. Que estábamos machacando el planeta, que la piel de toro se estab...