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Mostrando entradas de junio, 2025

EL HUMILDE HOGAR DEL MARQUES DE ALCAÑICES

  En el periódico La Razón de hace seis meses más o menos, apareció un artículo con ese nombre y un par de fotografías de lo que es hoy la sede del Consejo General de la Abogacía Española. Me sentí muy honrado en que se diese noticia sobre nuestras instalaciones porque me siento muy orgulloso de que la profesión sea dueña de un edificio singular, de categoría y con amplias instalaciones para albergarnos. Desde hace más de veinte años asisto regularmente a las reuniones plenarias y a las comisiones de trabajo a las cuales pertenezco y cada vez que atravieso la puerta verde no puedo dejar de felicitar en silencio a quienes decidieron con gran esfuerzo adquirir esas magníficas instalaciones enclavadas en la mejor zona de Madrid, la enorme manzana entre el Paseo de Recoletos, la calle Alcalá, Barquillo y Prim. Se llama eso, actitud proactiva, inteligencia y visión de futuro. El título del artículo tiene un toque de ironía resaltado por las comillas que encierran la palabra humilde. C...

HABLEMOS DE SILLAS

  Es posible que mucha gente no haya oído hablar jamás de la “Ley de la silla” aprobada en 1912 y aún vigente con su modificación de 1918. Fue doña María Echarri, una gran luchadora por los derechos de la mujer en épocas en que ni siquiera se concebía la igualdad de sexos ni la protección de débiles y vulnerables, quien impulsó esa norma que obligaba al empresario a facilitar en todos los establecimientos no fabriles un asiento individual a las trabajadoras. Parece increíble la evolución de los derechos de los que vivían de laborar. Concebido el contrato de trabajo como un simple arrendamiento de servicios no se preveía remediar la asimetría entre la posición de la empresa y la del que sólo podía ofrecer su esfuerzo. El contrato era, normalmente, de adhesión. Se establecían las condiciones por el empleador y el empleado aceptaba o no. A pesar de los cambios económicos que se experimentaron durante el siglo XIX las leyes que favorecieron a la parte débil no son muchas más que, me pa...