LOS AÑOS CUADRADOS
La expresión “los años” da para muchos adjetivos con su correspondiente significado. Los años locos, los años veinte, los años nuevos, los viejos, los lejanos. Sin adjetivo, titula a una novela estupenda de una Premio Nobel, muy recomendable, la novela y la autora. Pues, ahora, hemos descubierto o redescubierto los años cuadrados. Cuadrados porque tienen raíz cuadrada perfecta, es decir, son el producto de un número multiplicado por sí mismo. Dirán ustedes que no tiene eso ningún mérito y seguramente tienen razón, pero donde se encuentra la gracia es que, desde el comienzo de la era cristiana, cuando empezamos a contar en occidente, sólo ha habido cuarenta y cuatro años cuadrados perfectos. Sí. Casi uno por cada número que va del uno al cuarenta y cinco. Estos son los años cuadrados: 4, 9, 16 25,36, 49, 56,81, 100, 121, 144, 169, 196, 225, 256, 289, 324, 361, 400, 441, 484, 529, 576, 625, 676, 729, 784, 841. 900, 961, 1024, 1089, 1156, 1225, 1296, 1369, 1444, 1521, 1600, 1681, 1764, 1849, 1936. Si nos fijamos, durante el primer milenio, por ejemplo, se sucedían con frecuencia y un ser humano normal podía vivir un par, por lo menos. Después, había que esperar setenta años o más para vivir uno y gracias, porque la esperanza de vida era cortita. Algunos de los que aún patalean presenció el año 1936, de triste recuerdo, y hoy, a sus más de 89 tacos puede ostentar el privilegio de haber visto dos. Lo que está claro es que muy pocos de los que hoy habitamos el planeta tierra viviremos otro, quizá los que nazcan durante 2025. Es que el próximo año cuadrado es el 2116, esto es, dentro de 91.
1936, el año de los tres reyes
en el Reino Unido, no fue para regocijarse. El estallido de la guerra civil
española o como se llame ahora, memoria histórica democrática mediante, esa
barbaridad no es precisamente una efeméride simpática. Durante muchos años,
consolaba la paga extra, que llamábamos “del 18 de julio” para conmemorar lo no
conmemorable. Con acierto, se suprimió el nombre, pero no la paga. ¡Faltaría
más! No todo fueron desgracias. Se
celebraron las Olimpíadas de Berlín donde Jesse Owens humilló al Fuhrer
demostrándole cuan errado estaba en sus absurdas teorías sobre la supremacía de
la raza aria. Y, dentro de las bendiciones que acontecieron cuento el
nacimiento de la inolvidable Ursula Andress y el del no menos formidable, con
otros atributos, claro, Zubin Mehta.
Mirando hacia atrás sin ira,
1849 tampoco fue como para revivirlo. Mis recuerdos se diluyen debido al tiempo
transcurrido. Pero nada extraordinario ocurrió, que yo sepa. A diferencia del
año anterior en que cambió la historia de Francia y con ella la de buena parte
de Europa, la revolución se centró en Hungría que no quería estar unida a
Austria, en Italia, que tampoco lo quería y donde el papa andaba a la greña
para defender sus estados pontificios.
1764 sí que protagonizó una
magnífica aportación. Si no me equivoco, se publicó por primera vez De los
delitos y de las penas, una obra colosal, breve como todo lo bueno, que modernizó
el vetusto derecho penal, obra sublime de Cesare Beccaria, marqués de
Beccaria-Bonesan. Con ese acontecimiento, doy el año por salvado.
En 1681 me pierdo del todo.
Por esas fechas, igual precisamente en ese año, se implantó el boxeo en
Inglaterra lo que no es una buena noticia y creo, que murió Calderón de la
Barca, lo que tampoco era para alegrase, ni siquiera para Lope de Vega porque
el pobre hacía un buen tiempo que estaba bajo tierra.
Tengo una especial
predilección para la aritmética y hasta para la numerología. Es que los números
son muy nobles, nunca te engañan. Me
obsesiona el 13, huyo de él como de la peste, me encantan, en cambio, el 7, el
21 y el 27. Por esa manía me alegra de haber llegado al 2025 porque se le puede
sacar punta. No es sólo el producto de 45 x 45, es también el producto de dos
cuadrados perfectos: 9 x 9 (81) x 5 x 5 (25). Y la raíz cuadrada de 2025, 45 es
la suma de los primeros 9 dígitos, del 1 al 9.
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